martes, 19 de junio de 2018

Me duele la cabeza. Esto no puede estar pasando. No paro de llorar, no dejan de irse. Tengo el alma partida.
 Se recupera un poquito y se parte, y se abre el doble.
 Te voy a extrañar amiga. Muchísimo. Y desde lo más profundo de mi corazón, quiero que estés tranquila.
Eras mi lumos, eras muy fuerte y humilde. Lo cierto es que personas como vos jamás se olvidan.
 Hoy mis lágrimas son por vos. Pero jamás faltarán esas risas.

miércoles, 13 de junio de 2018

When winter starts

Me convertí en montaña rusa
aquella donde tu energía la eleva
y donde se caen tus excusas.

Me convertí en objeto
De placeres y usos
de juegos y abusos.

Soy aquello que cae en el vacío
y se pierde
y se rompe
y desaparece.

Sé que a veces buscas mi encuentro,
se que desesperado lloras ante mi ausencia.

Creeme, hago bien en escaparme,
haces bien en no encontrarme.
Hacemos bien,
cuando nos perdemos de nosotros mismos.

Cuando el invierno empiece,
y las lágrimas se congelen.
Cuando los árboles se desnuden,
será ante la inmensa tristeza.

Y esperanzados, creemos.
Que algún día llegará la primavera.
Y abrumados, sabemos.
Que son todas promesas.
Que no son verdaderas.

Si existía la magia, hoy ya no está.
Y me pega un cachetazo la realidad,
un golpe que arde y escuece.
Y me trago mis lágrimas.

No me sorprende este vacío,
no me toma virgen.
Preparo un café y me siento frente a él,
a vislumbrar el caos.

Soy aquello que cae en el todo
y se pierde
y se rompe
y desaparece.

Sé que a veces buscas mi encuentro,
pero no vamos a encontrarnos.

Creeme, hacemos bien en escaparnos,
hago bien en olvidarte.
Y convertirme en nada,
para algún día ser promesa de mí misma.

martes, 22 de mayo de 2018

Pirómanos

Reposaba entre el calor de mis sábanas y la respiración agitada que provocó tu recuerdo entre mis muslos.
 Me sabía a gloria el placer exclusivo de percibir ese tacto de tu mirada. Y mi piel reaccionaba al aparecerse esa imagen en mi mente.
  Te sentía lejos y quemaba. Cerraba los ojos y me imaginaba en tu cama. Te imaginaba. Demasiado lejos a mi lado y encima mío. Y de pronto tan cerca que podrías haber tocado un pedacito de mi nirvana.
 Hoy busco como loca desesperada una parte tuya en mis recuerdos. Aquellas imágenes que se deslizan en mis hombros como una promesa de lo que fue y aquello que podría ser.
  Quiero beber de esas gotas de éxtasis, inyectarme en las venas ese agarre y guardar en mi piel el sello de cada embestida.
Tomar con tu permiso aquellos matices que dibujan tus músculos al contraerse ante mis gemidos.
Guardar en mi placer aquel sonido que culmina en toda tu intimidad.
Romper mil mundos sólo con vibraciones de nuestras gargantas.
 Y hacer un trueque, con la magia y la bulgaridad. Y dejarse llevar por el baile de tu pelo cuando recae sobre mi rostro.
 Deleitar juntos cada rayo de sol, cuando me ofreces una taza con café en el desayuno. Y cada enfoque de la noche, cuando juntos, descansamos uno en el otro. Consolando el vacío. Previo al ardor de tu ausencia en lo cotidiano.
 El mismo que hayo en mis sollozos cuando te escribo. Y en este momento, cuando tus recuerdos se escapan y juegan. Y me hacen cosquillas en pecho, en los pechos y el abdomen. Y finalizan su recorrido abrasando mis piernas.


martes, 10 de abril de 2018

Angie, te suelto

Con Angie de fondo y habiendo tomado una buena taza de café, me dispuse a escribir mis pensamientos. Me interrumpió un gusto amargo. Una puntada en el pecho..."Angie, i still love you"
me recordaba que no estaba sola.
 Otra vez había querido intentar algo con alguien y me había salido muy mal. La relación se destrozo como lo hace un objeto de cristal con el suelo. Aunque, aun así, me parecía percibir un dejo de lo fue.
 Es como si esa persona jamas me hubiera dicho que no quería estar conmigo. Pero aun así, su accionar, sus infantilismos y su sorprendente manera de cambiar de postura cuando se lo enfrenta, me llevaban a tomar la desicion que había tomado. Y me hacia pensar que no me había equivocado. Yo ya no estaba para estas cosas. Ya me había cansado y procuraba seguir adelante como si nada hubiera pasado. Sanandome una vez mas. Tomando como ejemplo lo que alguna vez el dijo " Deja que sagre y sigue adelante" y es lo que pensaba hacer.
 Tenia entre manos desarrollar otros aspectos de mi vida. Dedicarme a profesionalisarme con mis socios y determinar ese camino en mi vida. Invertir en mi, una vez mas, me parecía la mejor opción.
 Ya no tenia ganas de gastar energía en una persona que quizás, solo quizás, no me aporte el apoyo que estaba buscando, o que no comparta la visión que estoy teniendo en cuanto a mis proyectos.
 Necesitaba a alguien que me encendiera como una chispa, que si estaba en el suelo pudiera levantarme con dos simples palabras. Que entendiera sobre motivacion, liderazgo y conscientizacion.
 En cambio, el, tenia otras preocupaciones en mente. Y no lo juzgo. Para nada lo juzgo. Puede tener lo que quiera en su cabeza. Lo que pueda y lo que pase.
 Quizás no solo no estábamos destinados a estar juntos. Tal vez... Y espero que así sea, no sea nuestro momento.

Hoy puedo decir, que aunque duela, aunque me arda el pecho con su recuerdo y se me haga un nudo en la garganta por su ausencia. Hoy dejo que siga su camino.

viernes, 16 de febrero de 2018

A tiempo

La comida tiene el mismo gusto que siempre.
Las horas pasan, se pierden.
Estoy en modo automático.

Siempre las mismas cuestiones, los mismos reclamos, la misma basura. SIEMPRE.

Hay que pasar página.

Antes de empalagarme. Antes de intoxicarme.

domingo, 26 de noviembre de 2017

No creo que lo entiendas

Fuimos magia. Tocábamos el cielo con las manos, con el alma. Me elevaste hasta lo más alto del universo y floté sobre todo los problemas, ajena a ellos. Lo hicimos, juntos.

Somos de vez en cuando esa esperanza, latente, creyendo que nos hacemos bien. Que nos amamos, que nada es tan malo y que el tiempo en realidad se detiene ante nosotros.

Que en un suspiro tuyo sobre mis labios está ese deseo de nunca querer que me vaya. De que un parpadeo me acaricies el alma. Y que en una caricia sanes hasta mi más profundas heridas.

Fuiste un símbolo de riqueza, de prosperidad y de alegría.
Pero todo se perdió. Se desvaneció ante mí como aquellos fantasmas que me persiguen.

Mis cicatrices me arden cuando te pienso o te siento. Y mi pecho lleva un corte profundo, estoy rota.

Estuve en vela por vos muchos segundos, irónico, estuve apostando en vos muchos meses.

Y suelo actuar como que no me importa. Como si nada me estuviera pasando, como de costumbre. Pero llevo mis heridas a flor de piel y se nota. Si prestas atención se nota. Y me siento tan vulnerable.

Insistís en que estemos juntos. Insistís y me marcas cada vez más.
Porque lo fuimos todo. Y lo tiraste a la basura. Y yo lo junté y me lo quedé, y lo cuido, como te dije como un tesoro.

Insistís en algo que vos mismo rompiste. Insistís en tenerme cuando lo tenías todo y me destrozaste. Y me humillaste miles de veces.

Me fui, me fui porque sabía que por más cambios que hubieran no era algo que estaba a tu alcance. Me fui para no morir y marchitarme a tu lado.
Me fui y no me arrepiento. Porque como se daban las cosas, ya me habías soltado.

 Ese paralelismo me mata. Me siento degollada.

Y días como hoy me hubiera gustado que nada cambiara. Días como hoy me hubiera gustado que supieras amar. Valorar y ver.

Que entendieras de matices y dimensiones. De códigos y de arte.

Supongo que los sueños no están hechos para nosotros.
Supongo que los sueños son sólo para gente con plata. O con el alma sana.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Tóxico

Yo fui una promesa hecha, en el momento justo de auge.
Me hiciste una mejor persona para después matarme.
Y no puedo evitarlo, es en vano tu amor.

¿Qué te costaba tratarme como algo que no sea mierda? Cuando me tenías en tus manos.
¿Qué te costaba sólo amarme por lo que yo era? Si no quería otra cosa, que despertar y verte a mi lado.

Me hiciste sentir que no era nada, para encargarte de salvarme después.
Me presionaste, me presionaste hasta romperme.

Pero ahora, soy una nueva persona, ahora soy una mejor persona.
Fui hecha por mí para perder todas las batallas con el fracaso. Y aprender.
Y aprender a amarme otra vez.

Yo fui una promesa en tu boca, una promesa de amor. Que no se concretó.
¿Cómo me podías decir que crea en vos? ¿A qué ojos miro ahora si quiero creer en el amor?
Porque tus ojos ya no brillan como antes. Porque no me reflejan como antes. Y no quiero verme ahí.

Oh niña pequeña. Pusiste en hechos tus cuentos de fantasía. Y esos cuentos rotos te mutilaron.
Ahora sos un pájaro herido, que no para. Nunca te detengas. En esas ramas, en esos árboles.

¿Qué preferís que haga? Que te haga perderte o perderme a mí.
¿Qué arriesgarías por tu amor? Que me juraste con un pedazo de tu alma.
No quiero jugar juegos de azar. 50 y 50 parece un juego, de los que les gusta perder.

No quiero un amor salvaje, ni tampoco alguien que me cambie.
Quiero reencontrarme. Quiero salvarme. Antes de que me consumas.